3 abr. 2009

Harta

Simplemente no entiendo. No entiendo como pueden existir personas así. Estoy algo harta, mejor dicho, cansada y aburrida de las mismas historias. Me molesta, me molestan. No son capaces de dar la cara. ¿De qué tienen miedo? Es decir, somos personas civilizadas, somos humanos y tenemos lo suficiente como para hablar hasta llegar a algo. ¡No! Así no son las cosas realmente, todos son unas nenas lloronas que esperan que todos y todo sea como les plazca.

Qué idiotez la de esas personas. Y cuando yo me enfrento, ¿por qué huyen? Son tan cobardes que se les escurre por cada poro. Me dan asco. Sólo cierren su enorme boca, me aturden, me zumban los oídos de las estupideces que dicen. Supérenlo, vivan y dejen vivir.

2 abr. 2009

Muérdeme

Sólo muérdeme, tú sabes bien que eso me encanta. No te reclamo si me duele, sólo muérdeme con todas tus fuerzas, te ofrezco mi ser.

Son deseos que nunca terminarán, así soy yo y así moriré. Entonces, ¿qué esperas?

Sólo fue un sueño

Flotando hacia el cielo en forma de espiral, de una manera tan frenética y suave al mismo tiempo. Observo todo a mí alrededor como si aquella vista fuera sólo una vez. Capturo cada nube en forma de corazón en mi memoria. El clima era simplemente perfecto para salir a volar y sonreír. Me acuesto en esas nubes mirando más allá. Me aislé completamente de la vida, llevándome a un espacio tranquilo y pacifico. Respiro profundamente y ese olor a lluvia reciente invade mi cuerpo. Veo una silueta, no alcanzo a distinguir. Es, eres...

La alarma de mi despertador siempre suena en el momento menos indicado. Debe ser el destino que no quiere que sepa quién es esa persona que se mete tan vagamente en mis sueños. Tan tierna figura de un ser masculino, con cuerpo no muy corpulento pero suficiente como para morderlo. Estoy despierta y aún así puedo sentir su calor cerca de mi cuerpo, su aroma tan delirante. Me estremezco de tan sólo pensar cómo es que se siente su piel. Quisiera poder dormir y saber que volveré a soñar contigo y esta vez, ver tus ojos. La curiosidad me mata, no puedo ni siquiera describir tus ojos o tu boca.

¿Por qué sólo te veo en mis sueños? ¿Quién eres? ¡Ni siquiera su nombre sé! ¿Qué haces torturándome tan sutilmente? Tu, torturándome de una manera muy cruel, como nunca me lo han hecho, tan excitante. ¡Carajo! Y es que no puedo evitarlo, eres mi droga, pero de las que no se encuentran fácilmente, de las que tengo que matar para encontrarla. ¡Aparece una vez más! No me importa que sufra de esta manera. Sinceramente, me encanta sentir esto, sufrir en silencio, por nadie, por una sombra aromática y provocativa.