Hoy desperté con la piel erizada por el frío. Podía escuchar como mis dientes rechinaban pero, de repente el silencio calló hasta el sonido más ensordecedor. Cerré los ojos tratando de recordar qué fue lo que soñé. Al cerrarlos, la oscuridad se impregnó de un sentimiento ávido, nítido, colorido. Pude ver toda la felicidad que busqué en lo más profundo de mí ser. Ahí estuvo siempre, sólo necesitaba encontrar ese momento de tranquilidad y sufrimiento. Abrí los ojos, observé cada rincón de mi melancólica habitación y sonreí. Estoy despierta y todos los días que abro los ojos, es una aventura más en mi vida.
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31 ago 2010
11 ago 2008
There's a shadow
Al final, la soledad viene siendo mi sombra. El dolor el camino a seguir y el llanto mi forma de sentir.
1 mar 2008
Sophie
Sophie ignoró a estos horribles animales, pues el mirar de aquellos búhos la intimidaba. Y así siguió por ese camino, cuando por fin los búhos desaparecían de escena, nuestra querida niña se sintió aliviada. Pero cuando caminó más y más, ella se empezó a sentir muy sola y se dio cuenta que necesitaba la compañía de alguien para su gran aventura. Aun no sabía que aventura buscaba, pero ella quería escapar de la rutina que estuvo con ella desde hacía ya mucho tiempo.
En eso, Sophie se detuvo y se sentó sobre un pequeño tronco de un árbol que se notaba que llevaba ahí varios años. La niña levantaba su cabeza y miraba como las estrellas y la luna era la única luz en esos momentos. Después bajó su cabeza y sintió ese vacío de nuevo.
¿Que nunca dejaré de sentir este vacío? - dijo - ¿que acaso nunca me sentiré llena y feliz?
De repente un crujido por allá, otro cerca de la niña.
Sí - exclamó una voz a lo lejos, como si el viento hablara - sólo debes creer en ti y darte cuenta de la realidad que te persigue.
Sophie se levantó de un brinco de aquel tronco viejo y giro su cabeza por todos lados buscando de donde venía esa voz que desconocía. Hasta que encontró un punto donde se podía distinguir una pequeña sombra en un árbol muy grande, tan grande que no se podía ver la copa. La niña tan curiosa, se acercó al árbol y empezó a treparlo, experta para tal tarea, lastima que la curiosidad mató al gato; bueno, eso dicen por ahí. Ella notó que había un agujero demasiado grande como para que se introdujera; de nuevo, la curiosidad de la niña la hizo sonreír y ponerse en posición para comenzar a explorar. Y así fue, la muchacha se metió difícilmente, casi sin poder salir, con demasiada oscuridad. Su respiración acelerada e ignorando su miedo volvió a sonreír, hasta que se encontró con un búho. Sophie sin temor se le quedó viendo fijamente e intentó salir de ahí cuidadosamente pero, había quedado atorada en ese horrible agujero, se tranquilizó e intentaba sacar primero las piernas sin hacer algún ruido que pudiese espantar a ese animal. En eso vio como el búho se acercaba a nuestra querida niña con aquella mirada de la que hablé anteriormente. Sophie cerró sus ojos deseando que al abrirlos el búho ya no estuviera ahí. Todo su esfuerzo fue en vano.
Y a lo lejos se podía escuchar el dulce sonido de dolor de nuestra querida Sophie...sus gritos de desesperación se escuchaban por todo aquel tenebroso bosque.
"Cada gota de tu sangre - dijo el búho - tiene ese magnífico sabor a vino".
Y en solo cuestión de segundos, Sophie se había desvanecido totalmente.
5 ene 2008
Miedo a perderte
Lluvias de lágrimas no describen mi dolor,
Gotas de sangre he tomado, adoro su sabor,
Grito con coraje clamando tu amor,
Pues no quiero perderte, mi amor.
Cementerios, tumbas y flores,
Es lo que quiero ver entonces,
Muerte, sangre y sufrimiento,
Algo que siempre me encantó.
Ahora tú eres parte de mi alma,
Prendes en mi corazón esa llama,
Que me quema suavemente por dentro,
Lo admito: tranquilidad en ti encuentro.
Te confieso que te amo demasiado, mi vida,
Quisiera estar contigo hasta la eternidad,
Donde la muerte; triste y celosa se suicida,
Porque nosotros nos tenemos, y ella solo tiene soledad.
Gotas de sangre he tomado, adoro su sabor,
Grito con coraje clamando tu amor,
Pues no quiero perderte, mi amor.
Cementerios, tumbas y flores,
Es lo que quiero ver entonces,
Muerte, sangre y sufrimiento,
Algo que siempre me encantó.
Ahora tú eres parte de mi alma,
Prendes en mi corazón esa llama,
Que me quema suavemente por dentro,
Lo admito: tranquilidad en ti encuentro.
Te confieso que te amo demasiado, mi vida,
Quisiera estar contigo hasta la eternidad,
Donde la muerte; triste y celosa se suicida,
Porque nosotros nos tenemos, y ella solo tiene soledad.
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