En aquellos días, eras el único que me escuchaba y que me hacía sonreír en los momentos de fría soledad, me cantabas cuando te lo pedía, estabas ahí, siempre. Pero esos días terminaron, la mentira llegó y en el abismo me perdí, era como estar en un bosque oscuro sin nada que me diera un poco de luz, tu sabes como estaba. Me alejé de ti por muchas razones. Y por esas razones me encerré de nuevo y no dejaba a nadie entrar a mi vida. Esos días, fueron difíciles como no te imaginas.
Pasó todo, el amanecer se asomó por mi ventana y la felicidad comenzó de nuevo, un nuevo día apareció y sólo era cuestión de abrir la puerta, salir al jardín para respirar profundamente y acostarme en el césped para saber que todo estaba bien, que ya nada me podría lastimar. Aquellos días, se convirtieron sólo en un recuerdo amargo, una nueva lección.
Me pides que me aleje justo de la manera como me hiciste daño, lo cumplo porque sólo quiero lo mejor para ti. Sí, siempre nos hemos dado muy duro, creo que lo mejor es permanecer como antes, es decir, antes de conocernos. Antes de saber que existías. No estoy diciendo que antes de conocerte era mejor, eso no tiene nada que ver, sólo quiero que tengas presente que, así es mejor.
Puedes darte cuenta que todo para mi estaba bien, ya hablando de unos días para acá. Terminamos de una buena manera. Tenga en mente que tu me pediste que no estuviera, si fuera por mi, nunca me alejaría porque a pesar de todo, vales mucho más de lo que tu crees, eliminando lo que hubo antes. Si tú no me necesita más, me iré. Yo siempre estaré, sólo búsqueme donde tú ya sabes.
Te deseo lo mejor hoy y siempre.
Y pensar que no era mi intención acabar así.