4 abr. 2010

Palabras, sólo palabras

Dijiste: Estaré para ti cuando me necesites.
¿Dónde quedaron esas palabras? El viento debió ser muy fuerte como para haberse llevado esas palabras muy lejos y dirigirlas al vacío. Duele más el hecho de que por tu vanidad creas que yo aún sigo escondida en la oscuridad, cuando yo estoy caminando sobre arcoíris y música relajante. Duele perder una amistad a la cual yo le tuve mucha fe, mucha esperanza, amor. Hoy, nadé sobre recuerdos y me encontré con momentos muy felices pero, al querer tomar aire para poder seguir nadando, se extendían hacía mí aquellos recuerdos tristes y decepcionantes, como el más reciente. ¿Será malo que esté decepcionada de ti? Tal vez sí. Bueno, para mí lo es, jamás lo creí. Hablemos, sí hablemos pero sin tener escrito la palabra "miedo" en la frente. Vamos cariño, ya somos adultos, ya no somos aquellos niños de secundaria que resolvíamos las cosas con "la cola entre las patas". Tenemos ya el valor o se supone que lo tenemos, por lo menos yo sí. Te busqué, me ignoraste. Te ignoré, me buscaste. ¿Seguimos jugando? Ya no me parece divertido, la verdad. Cuando alguien realmente desea que todo esté bien, buscará la forma de solucionarlo. Querido, yo ya te dejé atrás, yo ya estoy corriendo por los campos primaverales cuando tu todavía estás atascado en la alcantarilla, aguantando todo ese ruido a tu alrededor. Si gritas, yo ya estaré muy lejos como para poder escucharte. Yo ya estoy cantando y tú apenas puedes susurrar. Yo ya soy mariposa y tú apenas eres oruga. Yo ya sé quién soy y tú apenas estás descifrándote.

Esta vista es hermosa, esas nubes esponjosas allá arriba, el sonido del mar, la brisa golpeando mi rostro, el viento susurrándome al oído diciéndome: Sigue, corre, sonríe. En la arena escribí: Aquí yace un pasado. Le sonreí y salí corriendo. Ojalá supieras lo excelente que se siente esto, espero que algún día logres obtener esta tranquilidad en tu vida.

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