9 mar. 2010

No despiertes

Me niego a dejar de flotar. De tanto soñar los días se consumen como el cigarro abandonado en el marco de alguna ventana. La realidad siempre se desvanece justo en el momento en que deseo vivirlo despierta. No quiero bajar, quiero seguir en mi nube blanca, lejos del suelo. Acá arriba puedo observar cada paso que da la gente, inconsciente de que sus vidas son solamente un experimento de alguien más allá, alguien que desde muy lejos me observa, nos observa.

Me niego, no quiero, no pienso quedarme allá abajo pretendiendo que nada pasa y que nada me inquieta. Odio ser conformista, odio ser rutinaria, odio despertar y ver la misma ventana, la misma cama, el mismo maldito reflejo mío en el espejo. Prefiero seguir perdiéndome en mis sueños, en mi mundo ficticio pero fascinante. No me importa volverme loca, ya es demasiado tarde. Todo tenemos locura por dentro, queramos o no, la locura algún día saldrá a la luz. Esa luz es la que me cegará y me ayudará a olvidar la persona conformista que solía ser. No, no quiero despertar de este sueño lúcido. Quiero seguir observándome desde acá arriba sólo para reírme y disfrutar de cómo mi vida se va esfumando de mis manos.

¿Qué puedo hacer? Mi vida se está acabando, nuestras vidas pueden terminar en cualquier momento y yo, con tantas cosas por hacer. Los sueños me mantienen firme. Acá arriba observo mi vida pasar, cada día es un día menos de vida. Cada año no es un año más, es sólo un año menos. ¿Qué hago? ¡Dime! Necesito seguir perdida entre sueños utópicos. No, no quiero saber nada de la muerte, ni mencionen esa mierda. El día que la muerte visite mi habitación y me invite a su morada, le diré que se vaya al carajo. Yo seré inmortal en mis sueños, este sueño eterno de mi vida. Porque en este sueño, yo no muero, sólo me transformo en algo más que piel, huesos, órganos y fluidos corporales. En mi sueño, seré yo la vencedora de las catástrofes que sucedan en el futuro. Llámenme loca o como deseen, no me importa.

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